EL CAMPO ANDALUZ NO DEJA DE ENVEJECER Y EL FOMENTO DEL RELEVO GENERACIONAL NO FUNCIONA
AGRICULTURA
El peso de los agricultores menores de 40 años ha bajado dos décimas respecto a 2021, hasta el 8,1% y el de los mayores de 65 sube al 41,26%, en ambos casos peores datos que la media nacional
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Pese al esfuerzo económico, con fondos europeos, de la Junta de Andalucía, el relevo generacional en el campo andaluz brilla por su ausencia y más bien sucede todo lo contrario: cada vez está más envejecido. Eso es lo que se concluye del informe ‘Ayudas directas y desarrollo rural. Análisis por edad y sexo de los perceptores’ correspondiente a 2025 y elaborado por el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA).En lo que se refiere a las ayudas directas, el sustento principal de agricultores y ganaderos andaluces, más de cuatro de cada diez perceptores, el 41,27% en concreto, tiene más de 65 años, es decir, está en edad de jubilación, un porcentaje que ha ido escalando poco a poco en los últimos años (en 2021 era el 40,23%) y que es superior a la media nacional (39,6%). En números absolutos, son en total 78.216, una cifra que ha ido bajando, paradójicamente, año a año y, de hecho, hace cinco años había 5.300 más. Pese a este descenso, el peso de este grupo de edad ha aumentado porque a nivel general el número de solicitantes de la PAC se ha reducido aún más, lo que da cuenta de que la pérdida de atractivo del campo no tiene edad.
Cada vez menos agricultores de menos de 40 y su peso en el total disminuye
Entre los jóvenes -y en el sector primario para ser considerado como tal basta con tener menos de 40- el número no solo es menor que en 2021 sino también, aunque mínimamente, el porcentaje. Hace cinco años había 17.112 menores de 40 años que ejercían una actividad agraria y en 2025 son 15.394, un 10% menos. En 2021 el peso era del 8,24% y cuatro años después es el 8,1%. Es decir, que no solo no hay ningún avance, sino que se detecta un leve retroceso y además el peso de este colectivo es superior a nivel nacional (8,8%).
Y ello a pesar de las millonarias ayudas con fondos europeos gestionadas por la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Agricultura. Según las informaciones aportadas por este departamento, en los últimos años ha movilizado unos 430 millones de euros para facilitar la incorporación al campo de unos 7.400 jóvenes. La última convocatoria, de 2024, ha sido resuelta recientemente y ha permitido que 2.455 menores de 40 puedan trabajar en el sector primario tras una subvención conjunta valorada en 129 millones de euros.
La convocatoria de 2024 ofrecía a los futuros agricultrores una prima por instalación y una cuota de la prima de base de 30.000 euros que podía incrementarse hasta los 80.000 euros. Andalucía ha sido, además, la única comunidad de otorgar un primer pago a la persona joven en el momento de recibir la resolución de concesión, concretamente un 25% del total.
Pese a este impulso económico, que puede haber amortiguado lo que podría haber sido una peor evolución, el relevo generacional sigue sin darse, y en ello influyen factores como la escasa rentabilidad de muchas explotaciones, la necesidad de volcar mucho tiempo en una actividad que compensa poco económicamente y el atractivo en comparación de otras ocupaciones que no requieren de tanta dedicación.
Tampoco las ayudas directas son, más allá de la subvención a la primera instalación, muy cuantiosas: los jóvenes en Andalucía solo perciben el 0,87% del total, unos 7,7 millones de euros, pese a que su peso, recordemos, es del 8,1%.
Los perceptores de la PAC descienden en todas las edades
Estas circunstancias, a las que habría que añadir procesos de concentración y la llegada de fondos de inversión con un modelo muy tecnificado, influyen no solo entre los jóvenes sino en todas las edades. Entre 2021 y 2025 los perceptores totales de ayudas directas de la PAC han pasado de 207.701 a 189.256 18.445 menos (-8,8%), y ese retroceso se produce en todas las franjas de edad y especialmente en la central (de 40 a 65 años), con 11.121 agricultores y ganaderos menos y una bajada porcentual del 10,4%.
Con respecto al resto de comunidades autónomas, Andalucía es la octava más envejecida, en un ranking que encabezan Canarias (48,4% de mayores de 65) y Comunidad Valenciana (48%), y, esto es más preocupante, es una de las últimas en peso de agricultores menores de 40 años. Concretamente la cuarta por la cola, solo con Canarias, Valencia y Castilla-La Mancha por debajo. Cantabria y Asturias son las regiones, por otro lado, que combinan un menor número de mayores de 65 con un mayor número de jóvenes.
El envejecimiento del campo andaluz, además, se ceba especialmente con las mujeres, y ello pese a que hay ayudas específicas para ellas a la primera instalación. El 42% de las mujeres que percibía ayuda directa de la PAC en 2025 tenía más de 65 años, un porcentaje algo superior al de los hombres, aunque hay que decir que ha disminuido respecto a 2021 (43,3%). El peso de mujeres menores de 40 también ha aumentads levemente (del 6,54% en 2021 al 6,71% del total en 2025), aunque el porcentaje es inferior al peso general del 8,1%
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