ALBUÑOL DIGITAL / LA CUEVA DE GRANADA DONDE APARECIERÓN UNAS SANDALIAS DE HACE MÁS DE 6.000 AÑOS.
Hay lugares de Granada en los que la historia no se encuentra escrita en libros, sino escondida bajo tierra. Uno de ellos está en Albuñol, donde una cueva aparentemente perdida entre el paisaje terminó convirtiéndose en uno de los grandes tesoros arqueológicos de la provincia. La Cueva de los Murciélagos guardaba en su interior objetos cotidianos de miles de años de antigüedad, entre ellos unas sandalias de esparto que hoy forman parte de uno de los conjuntos de calzado prehistórico más importantes de Europa.
La historia de este enclave ha vuelto a despertar interés después de que la revista Viajar haya puesto el foco en la cueva granadina y en los sorprendentes objetos que aparecieron en su interior. El hallazgo permite viajar mucho más atrás en el tiempo de lo que podría imaginarse al recorrer actualmente la provincia.
Un tesoro escondido en Albuñol
La Cueva de los Murciélagos se encuentra a unos dos kilómetros de Albuñol y su historia arqueológica está ligada a la explotación de sus recursos durante el siglo XIX. Fue entonces cuando los trabajos realizados en el interior de la cavidad permitieron localizar materiales que acabarían revelando una parte excepcional de la vida de las comunidades prehistóricas que habitaron la zona. El lugar presentaba unas condiciones muy particulares. La ausencia de humedad favoreció que materiales orgánicos que normalmente se habrían deteriorado con el paso de los siglos pudieran conservarse durante milenios. Y ahí está precisamente la explicación de uno de sus mayores tesoros: el esparto, la madera y otros materiales vegetales sobrevivieron en unas condiciones extraordinarias.
Las investigaciones realizadas posteriormente han permitido estudiar decenas de objetos y situarlos en distintos momentos del Neolítico. Un conjunto que incluye herramientas, elementos de cestería y diferentes piezas relacionadas con la vida cotidiana.
Las sandalias que sobrevivieron miles de años
Entre todos esos objetos hay uno que resulta especialmente llamativo. Se trata de unas sandalias confeccionadas con esparto, un material que los habitantes de la zona supieron trabajar para fabricar objetos destinados al uso diario. Las nuevas dataciones situaron algunas de estas piezas en torno a 6.200 años de antigüedad, convirtiéndolas en uno de los ejemplos más antiguos de calzado conocido en Europa. El estudio científico que permitió revisar su antigüedad analizó 76 objetos de materiales orgánicos encontrados en la cavidad.
No son simplemente unas sandalias antiguas. Su conservación permite conocer cómo las comunidades prehistóricas aprovechaban los recursos que tenían a su alrededor y desarrollaban soluciones prácticas para su día a día. De hecho, el propio Museo Arqueológico Nacional explica que estas sandalias fueron elaboradas con esparto previamente preparado para aumentar su flexibilidad y que su diseño estaba pensado para adaptarse al pie y facilitar la marcha.
Una cueva que funcionó como una cápsula del tiempo
El valor de la Cueva de los Murciélagos va mucho más allá del calzado. En su interior se localizaron también restos humanos parcialmente momificados y un importante ajuar funerario, además de herramientas y otros objetos elaborados con materiales que rara vez consiguen sobrevivir durante tantos miles de años. Pero es que las investigaciones más recientes han ampliado todavía más el interés científico del enclave. El conjunto de objetos recuperados permite acercarse a aspectos de la vida cotidiana de las primeras comunidades agrícolas y ganaderas de la península, desde la fabricación de utensilios hasta la elaboración de tejidos y cestería.
La colección de calzado, de hecho, es especialmente excepcional: investigaciones arqueológicas han documentado alrededor de una veintena de sandalias y otros elementos relacionados con el calzado, formando uno de los conjuntos prehistóricos más amplios conocidos.
Del Neolítico a las alpargatas actuales
La historia de estas sandalias no se ha quedado encerrada en un museo. En los últimos años, el interés por las piezas de Albuñol ha llegado incluso al mundo de la moda y la artesanía. En 2025, la Universidad de Alcalá y la empresa de calzado Toni Pons impulsaron un proyecto para reproducir las antiguas alpargatas de la Cueva de los Murciélagos. El objetivo era recuperar mediante técnicas artesanales el diseño de unas piezas que tienen unos 6.200 años y que representan una conexión directa entre las antiguas comunidades que trabajaban el esparto y una tradición que todavía permanece viva.
Es, en definitiva, uno de esos hallazgos que permiten mirar Granada con otros ojos. Porque mucho antes de que existieran sus monumentos más conocidos, en una cueva de Albuñol ya había personas que caminaban por este territorio con unas sandalias hechas a mano. Y miles de años después, esas mismas piezas continúan contando cómo era su mundo.
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