CRUZAR LA FRONTERA CON PORTUGAL PARA COMPRAR TRATAMIENTOS FRENTE A LA MENOPAUSIA: " ME HE LLEVADO UNA ALEGRIA AL ENCONTRARLO" LA VOZ DE LA SALUD
La Voz acompaña a Marta Rivas en un viaje al país luso para obtener Lenzetto, un producto en situación de desabastecimiento en España
A muchos, este viaje les recuerda al que cientos de gallegos emprendieron en el 2015, cuando la muerte de un bebé de un año por meningitis B en A Coruña desató la «fiebre» por Bexsero, la vacuna contra esta enfermedad. Por aquel entonces, las farmacias de la región habían agotado las existencias de este pinchazo inmunológico. Así que la solución estaba en Portugal.
Hoy el cuento es otro, pero parecido. La falta de suministro afecta ahora a los medicamentos para tratar los síntomas de la menopausia. Una ruptura de existencias que comenzó con el desabastecimiento de Lenzetto en marzo —aunque se hizo evidente en mayo— y que provocó un consecuente efecto dominó en otros fármacos de terapia hormonal sustitutiva. Este espray de estradiol se da por desaparecido de las boticas españolas hasta noviembre. Según la empresa comercializadora, Gedeon Richter, hasta mediados de mes; según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), hasta finales. «Desde que llega el pedido a los distribuidores mayoristas hasta que alcanza las 22.000 oficinas de farmacia, hay cierto decalaje», detallan fuentes de la entidad a este periódico. Así que, para curarse en salud, prefieren contar con que el nuevo stock estará disponible más adelante.
Lo cierto es que las explicaciones del laboratorio han ido llegando a cuentagotas: aunque el problema que generó el desabastecimiento ya está solucionado, no es posible responder de forma inmediata al aumento de la demanda. Habrá que esperar a que las nuevas líneas de producción estén plenamente operativas.
Por eso, a día de hoy, el suministro a nivel nacional depende de otras opciones, como Bijuva, Evopad o Estradot, cuya disponibilidad es intermitente. Quedan algunas cajas, pero todavía no son suficientes. Además, este miércoles, la AEMPS activó el procedimiento conocido como Medicación Extranjera para obtener Lenzetto. Consiste en localizar unidades en otros países y adquirirlas para distribuirlas a nivel nacional. Fuentes de la institución reconocen que se trata de un protocolo bastante habitual. El suministro se gestiona a través de la aplicación de medicamentos en situaciones especiales.

Al tratarse de un desabastecimiento internacional y quedar todavía muy pocas unidades disponibles, el acceso a este fármaco está restringido a casos concretos. Los médicos deben justificar tanto su necesidad como la imposibilidad de utilizar otras terapias disponibles. En este caso, al tratarse de un medicamento extranjero, la información no está íntegramente en castellano, por lo que se requiere una autorización especial.
La dispensación del medicamento no se realizaría a través de las farmacias, sino en el punto que indique cada Gobierno autonómico. En Galicia, la Consellería de Sanidade ha habilitado puntos de entrega en las delegaciones provinciales de la propia consellería.
Farmacias portuguesas
Ante la imposibilidad de conseguirlo, Marta Rivas —como otras gallegas— prefiere cruzar la frontera para asegurarse una caja más. La Voz queda con la viguesa en la avenida de García Barbón. Desde allí parten hacia Valença. Durante el trayecto en coche, ella comparte cómo se ha sentido a lo largo de estos meses.

«Primero, con supervisión médica, empecé a probar con suplementación porque, en función de la fase en la que estés, puede ayudarte o no. Apenas mejoré, así que pasamos al tratamiento hormonal», recuerda. En su caso, la menopausia se manifiesta con sofocos, una sensación de calor muy intensa y sudoración. También sufre dificultades para dormir y sequedad en las mucosas. Por eso, encontrar la terapia farmacológica adecuada supuso un antes y un después en su vida. «Lenzetto tardó un mes en empezar a hacerme efecto, pero, cuando lo hizo, me sentí muchísimo mejor, incluso que antes de tener los síntomas».
A mediados de junio, cuenta Rivas, llegó a su farmacia de confianza y no lo tenían. Ni allí ni en otras boticas. La gallega, que dirige un programa de acompañamiento a mujeres llamado De Tabú Menopausia, desconocía la situación por aquel entonces. «Tengo amigos farmacéuticos y sé que existen estas alertas, pero nunca piensas que te van a afectar a ti», reconoce. El siguiente paso fue pedir una alternativa a su médica de cabecera. Empezó a utilizar Evopad, pero también se agotó, así que volvió al centro de salud para solicitar otro fármaco. «Otra de las médicas que me atendió empezó a cuestionarme porque había cambiado de tratamiento tres veces en los últimos meses, sin que yo tuviese nada que ver. No me creía y me decía que a ella no le había llegado ninguna alerta». Finalmente, solo le autorizó una caja de Estradot. Para este viaje a Portugal, su ginecóloga le ha emitido una receta para el ansiado Lenzetto. Aun así, Rivas parte con dudas sobre si podrá conseguirlo.
Ya en la otra ciudad de A Raia, Valença, a medio camino entre el gallego, el español y el portugués, la gente se entiende. La viguesa entra en una farmacia. Lo tienen. «No me lo esperaba», dice, descolocada. La falta de existencias era internacional, pero Portugal ha obtenido unidades antes que España. «Me he llevado una alegría, porque este medicamento es el que mejor me sienta», dice con una sonrisa. Los responsables de la botica que dispone de Lenzetto, en cambio, prefieren mantener el anonimato, aunque cuentan que llevan varias semanas recibiendo a gallegas que buscan lo mismo: su terapia hormonal sustitutiva. Allí no son tantas las portuguesas que consumen estos fármacos. Quizá ahí, suponen, esté la explicación. Este espray les llega de tanto en tanto. Si quisieran volver a pedirlo, ya no podrían hacerlo.
Pedro Ribeira, de Farmacia Codeço, en Monção, responde por teléfono a las preguntas de La Voz. «Todos los días llegan gallegas intentando comprar su terapia hormonal. Lo intentan, pero nosotros aún no tenemos unidades», cuenta.
Al otro lado de la frontera, en Tui, Carlota Vila, de la Farmacia Randufe, explica que Lenzetto todavía no se puede conseguir. «De Evopad, por ejemplo, podemos tener algunas dosis —existen presentaciones de 25, 50 o 100 miligramos—, pero las dos primeras son las que se agotan», comenta. Mayo marcó el punto de inflexión en su farmacia. «Ahí empezamos todas a quedarnos sin suministro y a notar que la gente iba de una farmacia a otra, intentando conseguir alterativas. De hecho, algunas mujeres nos cuentan que lo encontraron en Portugal». Hace un tiempo, la situación también se daba a la inversa. «Nos llegaban portuguesas con el mismo problema», apunta. María del Carmen Gallardo, vicepresidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense, cuenta que a su botica todavía no le ha llegado una clienta que le haya comunicado su intención de ir a Portugal. «Han pedido cita con su médico que les ha cambiado de medicamento», responde. Reconoce que desde mayo ha habido un suministro intermitente, agravado en el último mes.
Otras fronteras
Este paso de fronteras también se da desde Extremadura. Miriam Al Adib, ginecóloga con consulta en Almendralejo, municipio de la provincia de Badajoz, confirma que «muchas mujeres que asisto están yendo a Portugal a comprarlo, me parece muy fuerte; su calidad de vida también es salud».

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