- UN COLEGIO DE GRANADA CELEBRA EL ANIVERSARIO DE SU "COFRADÍA" CON UNA PROCESIÓN DE MÁS DE 500 ALUMNOS "AFRONTAMOS LOS RETOS DE UNA HERMANDAD NORMAL PERO CON NIÑOS- GRANADA HOY
Cada Jueves de Pasión, mientras los equipos de priostía se afanan en culminar los montajes de los pasos procesionales, los granadinos viven una auténtica Semana Santa en sus calles. La de las ‘procesiones infantiles’ que, más allá de su raíz escolar, se erigen como el futuro y presente de las cofradías granadinas, igualando incluso en participación a algunas corporaciones. Es el caso de la procesión del Colegio de las Mercedarias de Granada, “la pionera” que cumple este año su décimo aniversario.
“Cada año se nos va un poquito más la pinza”, ironiza Fani, una de las docentes responsables de la comisión de Semana Santa. Y sí, al igual que una cofradía, la ‘comisión’ vela para que todo salga según lo previsto. Más allá de su popularidad, la ‘mini-cofradía’ intenta “ganar cada año un poquito más”.
La iniciativa nació hace ya una década, cuando “una profesora y dos mamás empezaron a preguntarse: ¿y si hacemos una procesión infantil?”. Así, en las vísperas de la Semana Santa de 2016, recorrería las calles del Realejo un “modesto cortejo” que, con los años, llegaría a consolidarse como una referencia a nivel local. “Desde los comienzos hasta hoy… no hay color”, recuerda Fani.
Una actividad escolar que pasaría a ser “una procesión en toda regla, pero infantil”, con una implicación total: más de 500 personas entre el alumnado, el profesorado y las familias, que contribuyen al ‘efecto llamada’ que se perpetúa año tras año. “Hay muy buena sensación entre los padres”, manifiesta, asegurando que cada año llegan nuevos pequeños al centro educativo atraídos por la ‘cofradía’.
Lejos de la improvisación, la salida procesional comienza a fraguarse con seis meses de antelación. “Empezamos cada año en septiembre planteando en qué vamos a innovar ese año”, recuerda Fani. ¿Y después?, “manos a la obra”. Un proyecto que emerge cada año, fortaleciendo los lazos de unión entre el alumnado y el profesorado, así como los diferentes grupos de la comunidad educativa. Justamente ese es el éxito de la iniciativa: el “trabajo en equipo”. Una vivencia que transforma las aulas del centro cada cuaresma, contagiando al alumnado “muchos nervios, ganas y muchísima ilusión”, confiesa Fani.
Más allá de la organización interna, su cortejo reproduce fielmente el de cualquier cofradía de la Semana Santa granadina: “Somos una hermandad total”. La cruz de guía marca el inicio de un desfile procesional plagado de túnicas y capas rojas y blancas, evocando el escudo mercedario. Se suceden decenas de mantillas y nazarenos frente al cuerpo litúrgico que, conformado por ciriales, monaguillos e incensarios, anteceden a los dos Titulares. Llegan paso de misterio y el palio que, a los sones de dos bandas de música, ‘peregrinan’ hasta el Ayuntamiento de Granada.
Además de la tradicional ‘levantá’ que realizan los representantes municipales a las puertas del consistorio, la corporación invita cada año a diferentes instituciones locales. “Vienen representaciones de colegios, de Escuelas Católicas, del MADOC, militares, sacerdotes,... cada año más”, asegura Fani. El interés es tal que los responsables reciben llamadas con “peticiones para participar” los días previos al Jueves de Pasión.
Gran parte de esa ‘fiebre cofrade’ se evidencia en el centro educativo durante la Semana de Pasión, con el montaje de la popular mesa de póstula. Al igual que las cercanas hermandades del templo dominico, la ‘cofradía’ mercedaria pone a la venta artículos personalizados. “Los niños se vuelven locos”, confiesa, siendo cada año los calcetines el ‘producto estrella’, número uno en ventas.
Tal magnitud implica también importantes retos. “La mayor responsabilidad es la cantidad de alumnos que hay en la calle”, reconoce la responsable, asegurando que la organización es clave. También en las cuadrillas de costaleros que, conformadas por alumnos del propio centro, se reúnen en tres ensayos previos y uno general, en horario lectivo y a modo de ‘actividad extraescolar’. “El Señor tiene tres cuadrillas y la Virgen cinco. Van haciendo relevos a lo largo del recorrido”, manifiesta.
“Durante la procesión observas a los niños y parecen adultos”, confiesa, recordando que incluso algunos “lloran de emoción”. Gran parte del entusiasmo colectivo nace de la intensidad del trabajo previo, así como de la ilusión contenida en cada aula: “Llevamos todo el año esperando este día”.
Así, esta mañana tomarán las calles más de quinientos alumnos del Colegio de las Mercedarias. Entre cirios, insignias y pequeños pasos procesionales, recrearán con detalle la vivencia de una Semana Santa, ‘a pequeña escala’. Evidenciarán el futuro asegurado de la pasión infantil, sirviendo como prólogo a las grandes jornadas cofrades de la ciudad.




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