MOTRIL DIGITAL
* MOTRIL: POR LA PUERTA GRANDE SALIERON A HOMBROS LOS TRES NOVILLEROS TRAS UNA TARDE DE ENTREGA Y TRIUNFO*
Bajo el cielo abierto de la costa granadina, la plaza de Plaza de Toros de Motril fue testigo de una tarde envuelta en la Fiesta Nacional, de esas que se quedan prendidas en la memoria del aficionado. Se abría el telón de la semifinal del circuito andaluz de novilleros y, entre capotes al viento y clarines al aire, emergió con fuerza el nombre de Julio Norte, que se echó el festejo a la espalda como quien no quiere la cosa, pero con el peso de la verdad.
El salmantino anduvo sobrado de sitio y hambre, cuajando un primero con gusto y temple, pero fue en el cuarto donde rompió el molde. Desde que se fue a los medios con el capote, toreando de hinojos con el compás abierto, hasta que se metió entre los pitones sin pedir permiso, aquello fue un canto al valor sereno. La faena creció en redondo, con muletazos cosidos al albero, rematada con un espadazo de los que hacen guardia. El público, rendido, pidió los trofeos sin titubeos, y el palco no tuvo más remedio que concederlos. Tres orejas en el lote.
No se quedó atrás Iván Rejas, que salió a jugársela desde el primer cite. Plantado en la puerta de chiqueros, saludó a sus dos oponentes con sendas portagayolas que pusieron al tendido en pie. Luego, ya con la franela, se mostró firme, ligando tandas con mando y buen pulso, y adornando con un tercio de banderillas que levantó los olés. Cortó una oreja de cada astado, dejando claro que lo suyo no es pasajero.
Por su parte, Manuel Quintana dibujó el toreo con trazo fino, más de pellizco que de estruendo. Con la muleta llevó a sus novillos cosidos a la cintura, templando embestidas y sacando lo mejor de cada viaje. Hubo pasajes de aroma y cadencia que calaron en los tendidos, rubricados también con premio en forma de apéndice por coleta. Dos orejas en los que le tocó en suerte.
La novillada de Ave María ofreció un juego manejable, con nobleza en varios de sus ejemplares, lo que permitió el lucimiento de una terna que salió a por todas. Al final, la puerta grande se abrió para los tres, siendo venerados a hombros, pero fue el eco del nombre de Norte el que resonó con más fuerza en la tarde noche motrileña, dejando la sensación de que algo serio se está fraguando en su carrera.
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