MOTRIL: LA CUSTODIA VOLVIÓ A RECORRER LAS CALLES DE LA CIUDAD EN LA FESTIVIDAD CORPUS CHRISTIS MOTRIL DIGITAL
Motril volvió a postrarse este domingo ante la presencia de Jesús Sacramentado. Tras la solemne eucaristía celebrada en la Iglesia Mayor Parroquial de la Encarnación con motivo de la festividad del Corpus Christi, la Custodia abandonó el primer templo de la ciudad para recorrer las calles del centro histórico, acompañada por numerosos fieles, niños que han recibido este año la Primera Comunión, representantes de las hermandades y cofradías motrileñas y autoridades civiles y militares, entre las que se encontraba la alcaldesa de Motril.
Con el repique de las campanas y el recogimiento propio de una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico, el Santísimo Sacramento inició su procesión por unas calles, convertidas en un templo al aire libre, transformadas en un camino de fe y adoración por el que avanzó la Custodia entre el respeto y la devoción de los asistentes.
En el cortejo caminaron los más pequeños, vestidos con sus trajes de comunión, mientras los estandartes y guiones de las corporaciones cofrades daban solemnidad al cortejo. Tras ellos, el clero y los acólitos escoltaron la Custodia, verdadero centro de una procesión que hunde sus raíces en siglos de historia y tradición en la capital de la Costa Tropical.
A lo largo del recorrido, numerosos vecinos aguardaron el paso de Jesús Sacramentado desde balcones y aceras, en una estampa que volvió a dejar imágenes de profunda religiosidad popular. El incienso, las marchas procesionales y las muestras de respeto acompañaron el caminar pausado de la procesión, que hizo presente la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en las calles de Motril.
Un año más, la ciudad renovó una tradición centenaria que constituye una de las manifestaciones religiosas más antiguas y arraigadas de la localidad. Porque el Corpus Christi no es solo una procesión; es el día en que Motril abre sus puertas para que Dios, hecho Pan de Vida, salga al encuentro de su pueblo y bendiga cada rincón de la ciudad.
Y así, entre el silencio reverente y la oración de los fieles, Jesús Sacramentado volvió a recorrer triunfalmente las calles motrileñas, haciendo de la jornada una auténtica proclamación pública de fe.
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