La llegada de Mourinho, el Mundial y la nueva confección de plantilla darán un nuevo rumbo al centro del campo blanco. Se esperan grandes ventas... y fichajes.
El Real Madrid se ha convertido en uno de los principales animadores de este mercado estival con sus cuatro incorporaciones -cinco contando el fichaje de Jose Mourinho para el banquillo- pero el club blanco aún no ha terminado su proceso de revolución de cara a la próxima temporada. Los actuales refuerzos, aunque necesarios, siguen sin atajar de raíz uno de los mayores males que el equipo ha atravesado en estas últimas temporadas, el de un centro del campo falto de talento y creatividad a pesar de estar sobrado de podería físico.
El fichaje de Bernardo Silva dará al club blanco un gran salto de calidad en cuanto a la capacidad técnica, pero aún así, Mourinho necesita más. Hace falta un gran nombre capaz de dirigir al equipo desde la medular, con capacidad de mover el juego a su antojo y, al mismo tiempo, moverse por todo el terreno de juego aguantando el tipo durante 90 minutos. Tanto el club como el entrenador son conscientes de la necesidad de un gran fichaje en el centro del campo, pero también de otra, para fichar, primero hay que sacar.
Enzo, el deseado de Mourinho
El nombre que más suena en el Real Madrid para reforzar el centro del campo es el del argentino Enzo Fernández, de 25 años, actualmente en el Chelsea y con un valor de mercado de 90 millones según Transfermarkt. Según las últimas informaciones, la decisión final de Mourinho sería la de traer a Enzo al Real Madrid, más aún, tras la negativa de Olise y del Bayern de Múnich para el fichaje del extremo francés.
Se trata de la opción favorita de Mourinho para esta posición, por encima de otros nombres que han sonado en los últimos días para el club blanco, como Mateus Fernandes (West Ham) Ayyoub Bouaddi (Lille) o Felix Nmecha (Borussia Dortmund). El principal motivo es evidente, el argentino se trata de un jugador contrastado y probado de sobra en la élite, ganador del Mundial de Clubes 2025 con el Chelsea y campeón del Mundo con Argentina en Catar 2022. Su llegada daría un golpe de efecto al club y podría marcar una nueva era en el Santiago Bernabéu.
No será una operación sencilla, el Chelsea pagó 121 millones por él a Benfica en 2022, por lo que la operación, sí o sí, superará los 100 millones. La ventaja con la que cuentan los blancos es la voluntad del jugador, que no ha ocultado sus deseos de vivir en España, concretamente en Madrid, una ciudad que, en palabras del propio futbolista "le recuerda a Buenos Aires" Unas declaraciones que no sentaron nada bien en Stanford Bridge, pero que reflejan que las intenciones del jugador tal vez estén alineadas con el Santiago Bernabéu. Además, el hecho de que el Chelsea haya quedado fuera de competiciones europeas, y que su compañero Cucurella ya haya dado el paso de cambiar Londres por Madrid, pueden ser factores determinantes que decidan este traspaso.
Primero, una gran venta ¿traumática?
Como dice la frase popular, para entrar primero hay que dejar salir. Eso es exactamente lo que el Real Madrid necesita antes de lanzarse a acometer una gran operación que le traiga a un centrocampista capaz de liderar el proyecto del club durante los próximos años. No será una tarea fácil, ya que en este punto, las salidas que el Madrid debe trabajar son de gran envergadura, con operaciones de varios millones y, lo más importante, con alguno de los jugadores que en los últimos años han sido primordiales para sus entrenadores. Y en este punto, aparecen dos nombres sobre la mesa, Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde.
Tchoaméni: operación más sencilla, mayor impacto
El principal nombre que se baraja en la operación de salida del Real Madrid es el del francés Aurélien Tchouaméni, que llegó en 2022 para convertirse en el relevo de Casemiro a cambio de 80 millones de euros al Mónaco. A pesar de su complicado rol, consiguió hacer olvidar al brasileño y ganarse un lugar tanto en el campo como en el corazón de los madridistas, siendo clave en la consecución de la Champions League de 2024.
Cuatro temporadas después, su fichaje está más que amortizado y tiene un gran mercado, especialmente en la Premier League. Su valoración de mercado es de 90 millones -según Transfermarkt- y termina contrato en 2028, por lo que una venta ahora podría convertirse en un gran negocio -desde el punto de vista económico- para el Real Madrid y le ayudaría a comenzar la reconstrucción de la medular. ¿El inconveniente de la operación? La importancia y el peso del francés en el equipo. Ha sido uno de los mejores jugadores esta temporada y siempre ha sido clave para todos sus entrenadores, algo que también se espera que se repita con Mourinho. Con su salida, el Madrid prescindiría del mejor futbolista de corte defensivo que tiene actualmente y supondría un grave riesgo si no se consigue un sustituto de garantías en esa parcela.
Desde su llegada, y a pesar de algunas rachas puntuales de bajo rendimiento ya superadas, el futbolista se ha confirmado como uno de los hombres clave para cualquiera de los tres entrenadores que ha tenido hasta ahora -Ancelotti, Xabi Alonso y Arbeloa- y todo apunta a que también lo será para Mourinho, que prima tener en su plantilla jugadores como Tchouaméni, capaces de dar la piel por el bien de todo el equipo y que se sacrifican defendiendo con todo lo que tienen. Además, el francés ha sido uno de los mejores -si no el mejor- futbolista del Real Madrid esta temporada y su presencia en el campo resulta crucial para equilibrar y dar estabilidad al equipo. Con su salida, el Real Madrid prescindiría del mejor futbolista de corte defensivo que tiene actualmente, y eso podría suponer un gran riesgo si no se consigue un sustituto de garantías para esas funciones.
Valverde, una gran y muy complicada operación
El caso del uruguayo es bastante diferente al de Tchouaméni. El charrúa ha concluido una temporada llena de altibajos, con momentos muy altos y otros muy bajos, con serias dudas sobre su rol de capitán, tanto en el Real Madrid como en la selección uruguaya. Aunque económicamente, su venta sería equiparable a la de un canterano y con un valor de mercado de 90 millones de euros, su contrato hasta 2029 y su sueldo, que puede ascender hasta casi los 20 millones brutos anuales, complican bastante esta operación.
Sacarlo del Real Madrid no saldría fácil ni barato para los interesados, que además, tendrían que valorar otros factores sobre el jugador, como sus recientes problemas con dos entrenadores -Xabi Alonso en el Real Madrid y Marcelo Bielsa en Uruguay-, su pelea en un entrenamiento con Tchouaméni antes del Clásico, en la que su reputación quedó más en duda al ser el capitán y por los rumores que apuntaban a que fue él mismo el principal instigador de aquella pelea, poniendo en entredicho su capacidad para ser el líder de un vestuario.
Aun así, Valverde sigue siendo uno de los mejores futbolistas del mundo y no faltarán interesados en su situación. Lo verdaderamente difícil para el Madrid será encontrar un equipo capaz de pagar al club y pagar al jugador lo que cada uno espera sacar de esta operación. Aunque su marcha, tal vez, no afectaría tanto en lo deportivo como la de Tchouaméni, en lo económico se antoja mucho más complicada que la del francés.
Ceballos y Camavinga
Otros dos casos totalmente opuestos de futbolistas en la rampa de salida. Con Dani Ceballos, el club ha actuado con rapidez y, ante la posibilidad de que vuelva a repetirse la historia de veranos anteriores, ha optado por rescindir el contrato del utrerano -que finalizaba en 2027- y otorgarle la carta de libertad para que pueda marcharse donde quiera, sin que el precio del traspaso sea un impedimento para el club de su destino.
El caso de Camavinga es más complejo. El club quiere que salga y la afición lo ha dejado señalado, en especial tras esta última temporada y su infantil expulsión ante el Bayern que terminó con la eliminación de la Champions League. Sin embargo, Camavinga no se quiere ir de Madrid ni del Real Madrid. Está decidido a trabajar para convencer a Mourinho y a la afición. Su salida aligeraría mucho la reconstrucción en el centro del campo, pero se ve poco -o nada- probable que el francés acepte irse del Real Madrid.



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