AGRICULTURA
EL COSTE DE OLIVAR SE DISPARAN UN 57% Y LA MAYORIA PRODUCE EN PERDIDAS.
La brecha de competitividad aumenta entre los sistemas intensivos y superintensivos, que logran contener sus costes, y el olivar tradicional, según un estudio de AEMO
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El informe actualiza los valores unitarios de la edición de 2023 y califica la evolución acumulada entre 2020 y 2026 como un incremento sin precedentes. Solo en el último trienio, el tirón inflacionista ha estado impulsado principalmente por el encarecimiento de los costes laborales, la maquinaria agrícola, la energía y los fertilizantes, un escenario fuertemente condicionado por las circunstancias geopolíticas internacionales del último lustro.
La subida de costes unitarios desde la campaña 2020 a 2023 fue cercana a un 40%, que junto al incremento aproximado del 12% registrado entre 2023 y 2026, supone ese alza del 57% en los últimos seis años. "Este incremento se ha trasladado de forma estable y proporcional a los precios percibidos por el olivicultor, que han mostrado una elevada volatilidad durante este periodo", advierte el estudio.
Siete modelos productivos
El trabajo muestra como la brecha de competitividad aumenta entre el olivar intensivo y el tradicional. La entidad ha incorporado por primera vez el olivar en seto de secano como un sistema diferenciado, elevando a siete los modelos productivos analizados para reflejar la enorme heterogeneidad del olivar español. Las cifras del estudio sitúan los costes totales de producción en un abanico que va desde los 3,08 euros por kilo de aceite del olivar en seto de regadío hasta los 5,31 euros del olivar tradicional no mecanizable de secano. Entre ambos extremos se posicionan el olivar en seto de secano con 3,17 euros por kilo, el intensivo de regadío con 3,20 euros, el intensivo de secano con 3,52 euros, el tradicional mecanizable de regadío con 4,18 euros y el tradicional mecanizable de secano con 4,67 euros por kilo.
En junio, el precio medio ponderado en origen era alrededor de 3,26 euros por kilo para el conjunto de las categorías (virgen extra, virgen y lampante), mientras que AEMO señala que debería situarse en el entorno de los cinco euros para garantizar una mínima rentabilidad. Una tarifa que deja fuera de rentabilidad a la mayoría de los sistemas.
En ese contexto, los olivares tradicionales, que suponen más de la mitad de la superficie cultivada en España, se encuentran en una franja de costes muy superiores a los precios estructurales de mercado, marcados por los elevados costes de recolección, que suponen hasta un 40% del total. Ante esta circunstancia, señala el estudio, sólo caben tres soluciones: el aumento del precio del aceite vía promoción y aumento de la demanda, la reducción de los costes optimizando la mecanización, o el cambio del sistema de cultivo mediante una reconversión racional a olivares más intensivos y mecanizables.
Especialmente preocupante es el caso de los olivares tradicionales que vegetan en alta pendiente, ya que no es viable el cambio de sistema de cultivo, ni aumentar la mecanización para reducir costes. Para ellos, la única salida es aumentar el valor añadido de su aceite, que "tiene características diferenciales como puede ser su intensidad aromática, contenido en biofenoles o la producción ecológica". Además, reclama AEMO, se deberían habilitar o potenciar ayudas públicas adicionales asociadas al papel medioambiental y social de este olivar ligado a comarcas de sierra y con alto valor paisajístico. El oleoturismo sería otra alternativa a estudiar.
Desde AEMO advierten de que esta coyuntura compromete la sostenibilidad económica de miles de explotaciones y pone en riesgo la continuidad de un modelo de cultivo líder en España que posee un enorme valor ambiental, social y territorial.
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