ADIOS AL CÓDIGO DE BARRAS: EL CAMBIO QUE PREPARA EL SUPERMERCADO Y QUE VEREMOS ANTES DE LO QUE PARECE. GRANADA HOY
Podría desaparecer a partir de 2028
El primer escaneo oficial de un código de barras ocurrió en 1974 en un supermercado de Ohio, cuando un paquete de chicles pasó por caja y marcó el inicio de una revolución comercial. Desde entonces, el sistema apenas ha cambiado. Pero ahora organizaciones como GS1, encargada de desarrollar los estándares internacionales de identificación comercial, llevan tiempo impulsando la transición hacia los QR inteligentes y apuntan a 2028 como una fecha clave para el gran salto. Según recoge Computer Hoy, gigantes como Mercadona, Tesco, Unilever, Procter & Gamble o L’Oréal ya trabajan con este sistema o realizan pruebas piloto para adaptarse a la nueva tecnología.
El motivo principal es que el código de barras tradicional se ha quedado limitado para todo lo que exige actualmente el comercio moderno. Apenas permite identificar el producto y poco más. Los nuevos QR, en cambio, multiplican las posibilidades.
Qué información tendrán los nuevos QR
La idea es que el consumidor pueda apuntar con el móvil al producto y acceder al instante a muchísima más información de la que aparece actualmente en el etiquetado. Ingredientes, alérgenos, valores nutricionales, procedencia, fecha de caducidad, huella de carbono o incluso recetas y recomendaciones de uso. Todo concentrado en un único código.
Además, serán dinámicos. Es decir, la información podrá actualizarse en tiempo real. Si un lote presenta un problema o una alerta alimentaria, el fabricante podrá avisar directamente al consumidor a través del QR. Según explica The Telegraph, otro de los grandes objetivos es mejorar la trazabilidad de los productos y reducir problemas relacionados con falsificaciones, robos o errores en inventarios.
Más rápidos y con menos errores
El cambio también afectará directamente al funcionamiento de las tiendas. Los QR inteligentes facilitarán el control del stock, permitirán aplicar descuentos automáticos en productos cercanos a caducar y harán mucho más ágil el paso por cajas de autopago. Porque sí, uno de los problemas clásicos de estas cajas seguirá sonando familiar para cualquiera: productos que no leen bien, códigos doblados o envases que obligan a girar el artículo veinte veces hasta encontrar la postura exacta. Con los QR eso será mucho más rápido y sencillo.
La transformación no se queda ahí. En distintos supermercados del mundo ya se están probando carritos inteligentes con pantalla, etiquetas digitales y sistemas capaces de detectar automáticamente qué productos lleva cada cliente. Aunque algunas ideas futuristas todavía no terminan de despegar. Es el caso de las tiendas sin caja física tipo Amazon Go, un modelo que no ha terminado de funcionar como se esperaba debido a la complejidad técnica y operativa del sistema. Aun así, el rumbo parece bastante claro.
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