PARECE UNA ISLA DESIERTA PERO ES UNA ALDEA SUMERGIDA EN PLENO PARQUE NATURAL
JAEN HOY
Una isla desierta a más de 200 kilómetros del mar. Lo que parece imposible se hace real en el Pantano del Tranco de Beas. Allí se pueden ver todavía los restos del que fuera el Castillo de Bujaraiza, aldea inundada por las obras de construcción del embalse.La torre del homenaje de esta fortaleza del siglo XII —declarada monumento BIC en 1985— es el único vestigio visible de este islote rodeado por las aguas del Tranco junto con los restos de la conocida como Iglesia de San Miguel de Bujaraiza, del siglo XIX. Su aldea, la aldea de Bujaraiza, pertenecía al término municipal de Hornos, un pueblecito de poco más de 600 habitantes enclavado a 865 metros sobre el nivel del mar en plena Sierra de Segura.
¿Qué pasó con la aldea de Bujaraiza?
Esta zona fue lugar de mucha vida: las cortijadas de esta conocida entonces como vega de Hornos rezumaba alegría y costumbres tradicionales, como la de ir al lavadero a lavar la ropa, honrar a los difuntos en cualquiera de los dos cementerios que tuvo Bujaraiza —y que todavía aparecen en los planos de Google Maps— o dar paseos por los vestigios del castillo con vistas al parque natural más grande de España.
Nada de eso es posible desde que en los años 50 se expropiara la aldea para derribar cada una de sus casas con el objetivo de inundarla para siempre con la construcción del Embalse del Tranco, uno de los mayores de España. Muchos de sus antiguos moradores se mudaron entonces al pueblo jiennense de Espeluy.
Una aldea que resurge del mar en verano
En las estaciones secas en general y al final del verano en particular, si das un paseo por el entorno del Tranco podrás ver, al bajar el nivel del agua, restos de las cortijadas, casas y plazas en las que antes resonaban las voces de sus vecinos.
Dado que en la actualidad la aldea está bajo el agua es del todo imposible hacer una visita digna al lugar. Sí es posible pasar cerca de ella o incluso adentrarse en el islote que conserva los últimos restos del castillo.
Para ello tendrás que usar un medio de transporte acuático, como los que ofrecen en el embarcadero del Tranco: el kayak o el barco solar, que cuenta con dos recorridos diferentes, uno de ello con destino a las cercanías de la antigua Bujaraiza.
Un recuerdo negro de su final
El traumático proceso de expropiación de esta antigua aldea ya perdida es uno de los momentos históricos que merece la pena no olvidar para tampoco repetirlo. Siempre hubo formas de proceder y asegurarse de que jamás volverían a morar esta tierra ahora inundada: demoler sus casas levantadas con amor y sudor quizá no fuera la mejor manera de hacerlo.
Ya sea el castillo o los restos de la iglesia lo que nos recuerda que en otro momento aquí se respiró vida, ya seamos o no de Jaén y conozcamos más o menos sus sierras, no podemos dejar caer en el olvido esta parte de la historia en la que el humano pierde pero la naturaleza siempre gana. Para muestra, una visita al Tranco en cualquier época del año.



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