Ir al contenido principal

 LA VOZ DE LA SALUD

LA RECOMENDACIÓN GENERAL ES NO BAÑARSE CON LENTILLAS: GUIA PARA SU BUEN USO DE VERANO.

El calor, el agua y la radiación solar incrementan el riesgo de infecciones y molestias oculares si no se siguen unas pautas de higiene adecuadas


Con la llegada del verano cambian las rutinas y aumenta el tiempo que pasamos al aire libre. Estas circunstancias hacen que los usuarios de lentillas deban prestar una atención especial al cuidado de sus ojos, ya que factores como el agua, las altas temperaturas o la sequedad ambiental pueden favorecer la aparición de infecciones e irritaciones.

Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia recuerda que aunque las lentillas son un método seguro y cómodo de corrección visual, su uso requiere de una cierta higiene. Explican que en verano se deben tomar precauciones especiales para evitar riesgos innecesarios.

¿Qué cuidados especiales hay que tener en verano con las lentes de contacto?

En épocas de calor, donde solemos usar menos gafas y más lentillas, hay que extremar las precauciones en su uso. El Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia explica que es fundamental llevar siempre en vacaciones y en desplazamientos lentes de contacto de repuesto. Concretamente, para los meses de verano, recomiendan utilizar lentillas desechables diarias, ya que estas no requieren de cuidados de limpieza como las mensuales y, por lo tanto, son menos tediosas de usar en los viajes.

Otro factor importante es el uso de lentes de contacto con protección UV, es decir, lentillas con filtros ultravioletas que ayudan a retrasar, por ejemplo, la aparición de cataratas. Estas lentillas no evitan el deslumbramiento ni el exceso de luz, por lo que la entidad destaca que para estar más protegidos es preciso combinar su uso con gafas de sol homologadas adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica.

Evitar el contacto de las lentillas con el agua

Uno de los principales riesgos durante la época estival es el contacto de las lentillas con el agua del mar, piscinas, ríos o lagos. Estas pueden contener agentes irritantes como el cloro o microorganismos, como virus y bacterias, capaces de adherirse a la superficie de la lente y provocar infecciones oculares que, en algunos casos, pueden llegar a ser perjudiciales para la visión.

La recomendación general es no bañarse con lentillas. Si no existe otra alternativa, los expertos aconsejan a los usuarios de lentillas utilizar gafas de natación y de buceo para evitar el contacto del ojo con estos contaminantes. 

El óptico y optometrista Joan Pérez señaló, en este reportaje, que hay que tener especial cuidado con las piscinas sin depuradoras o con el agua estancada, porque es ahí donde puede haber algún agente patógeno que produzca una infección. «No tiene por qué ser ese día porque me haya bañado, sino que el bichito entra dentro de la lente de contacto que luego me pongo en el ojo otro día, y puedo contraer esa infección», aseguró Pérez.

Importancia de la hidratación ocular

Las altas temperaturas, el viento, el uso del aire acondicionado y otros factores relacionados pueden provocar sensación de sequedad, escozor o incomodidad al llevar las lentillas.

Para reducir estas molestias, el Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia recomienda el uso de lágrimas artificiales para aliviar la irritación ocular y mantener una adecuada hidratación. Las personas afectadas por esta sequedad deben consultar con su especialista de confianza para que les recomiende cuáles son las lágrimas artificiales que mejor se adecúan tanto a sus características oculares como a la variedad de sus lentillas.

¿Qué cuidados hay que tener habitualmente con las lentes de contacto?

Aunque en verano es necesario extremar las precauciones, los especialistas recuerdan que existen una serie de cuidados que deben mantenerse durante todo el año para garantizar un uso seguro de las lentes de contacto.

En primer lugar, el colegio destaca que es necesario cuidar la higiene en cada uso de las lentillas. Especialmente, con la limpieza de manos, con agua y jabón, antes de ponerse y quitarse cada una de las lentillas. «Más del 90 % de los problemas provocados por las lentillas se derivan directamente de un mal uso o cuidados inadecuados por parte del usuario, ya sea exceder en el tiempo o una mala higiene», explica la presidenta del Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia, Esther Amaro Quireza.

Desde la entidad también señalan que es fundamental el mantenimiento y desinfección intensiva diaria de las lentes de contacto y sus estuches. Además, es importante seguir responsablemente las instrucciones de su uso y conservación con el objetivo de evitar molestias y problemas corneales, como erosiones, úlceras o infecciones. Amaro explica, «aconsejamos llevar siempre contigo el estuche portalentillas, lágrimas artificiales, y un pequeño bote con solución de mantenimiento. Si surge cualquier situación incómoda o irritante causada por agentes típicos de esta estación, como granitos de arena en la playa desplazados por el viento, el polvo, el polen o el cloro, se puede actuar rápido y desplazados por el viento a nuestros ojos».

Comentarios