"Cuando llegamos, el fuego ya iba por el techo; era imposible frenarlo", bomberos en el infierno del hotel Ibis en Málaga
El operativo rescató a un huésped que permanecía, al parecer ebrio, en una habitación sin percatarse del aviso de evacuación
Cronología de un fuego: 30 horas de lucha en el hotel Ibis
Para los efectivos, encontrarse el incendio ya completamente desarrollado a su llegada condicionó toda la intervención desde el inicio. Las llamas ya habían alcanzado el techo del local y la carga térmica era “brutal” desde el primer momento. El reloj marcaba la 1 y media de la madrugada. Todavía se desconoce si las alarmas llegaron a activarse o si el fuego pudo evolucionar durante bastante tiempo antes de que se diese el aviso. “No sabemos cuánto tiempo llevaba cuando llegamos. Los bomberos tenían problemas incluso para moverse por el mobiliario y la decoración. Había elementos cayendo desde el techo”, relata el responsable sindical y también uno de los miembros del operativo, que reconstruye la cronología de un incendio que será recordado por su virulencia, propagación y dificultad técnica.
Mientras varios bomberos se ocupaban de un "primer ataque interno", otros se centraban en la búsqueda de posibles personas atrapadas dentro del establecimiento hotelero, ante la posibilidad de que algún huésped no se hubiera enterado pese a haberse iniciado ya la evacuación. Durante la actuación, localizaron a una persona dentro de una habitación que, al parecer, se encontraba ebria y no había advertido el aviso, por lo que hubo que sacarla del interior del hotel.
Los efectivos trabajaban con “muy poca visibilidad” debido al humo que se extendió rápidamente por el edificio. Para poder acceder a algunos focos tuvieron incluso que romper parte de la fachada y del forjado y lanzar agua directamente sobre las llamas, más de 5.000 litros por minuto.
El percance de un bombero: “metió casi medio cuerpo hasta la rodilla al ceder el suelo"
También para el operativo que actuaba hubo momentos de tensión, como el que se vivió en la última planta del edificio, cuando uno de los bomberos sufrió un incidente al ceder el suelo bajo sus pies. “Metió casi medio cuerpo hasta la rodilla porque se rompió el forjado”, relata el responsable del Sindicato Andaluz de Bomberos. A partir de ese instante, los mandos decidieron dar aviso de posible colapso y comenzaron a evacuar a los efectivos que trabajaban en el interior para continuar el ataque al incendio desde el exterior. “Estamos protegiendo daños materiales, pero una vez completada la evacuación del hotel también prevalece la seguridad del bombero”, subraya el responsable sindical, que reconoce que el riesgo de derrumbe existía debido al avanzado estado del fuego y a los daños estructurales que ya había provocado.
La gravedad del incendio impidió determinar dónde estaba exactamente el foco principal. “No sabemos si había más fuego en cocina. Aquello estaba completamente desarrollado en todo el local y no se puede determinar aún el origen”, recalca Pacheco, también vicesecretario y responsable de acción sindical del Sindicato Andaluz de Bomberos.
Le Grand Café quedó completamente destruido en apenas unas horas. La combinación de madera, elementos decorativos, hierro forjado y materiales de insonorización favoreció una propagación extremadamente rápida de las llamas.
“El Grand Café fue un horno brutal de fuego y carga térmica"
Uno de los aspectos clave del incendio fue cómo las llamas consiguieron extenderse al hotel Ibis. “Con prudencia, porque no soy técnico ni arquitecto, los bomberos comentan que había dos edificios independientes respecto a la protección contra incendios. Pero existía como un pequeño escalonamiento entre uno y otro y ese punto fue una debilidad”, añade.
El incendio adquirió una mayor dimensión dentro del local. “El Grand Café fue un horno brutal de fuego y carga térmica. Cuando golpeó con fuerza el negocio, destrozó el forjado, que tenía estructura metálica y de madera, y traspasó fácilmente al otro sector”, describe el bombero. A partir de ahí, avanzó sin apenas obstáculos. “Una vez se escapó por ahí ya era prácticamente imposible frenarlo. Y menos con los medios que tenemos”, sentencia.
Las llamas comenzaron a desplazarse por falsos techos, huecos estructurales y forjados de madera. “El problema principal es el tipo de estructura, en que todo es corrido. Los gases calientes, de 500 o 600 grados, se meten por los huecos y van prendiendo todo”, subraya el efectivo.
"Había que confinar el fuego, pero hablamos de miles de metros cuadrados”
Los más de cien huéspedes fueron desalojados y realojados en otros establecimientos hoteleros de la ciudad. El fuego avanzó por las cuatro plantas y acabó recorriendo el edificio entero. Los bomberos tuvieron que romper partes de la fachada y del forjado para poder introducir agua directamente sobre las llamas. “Hubo que tirar muchísima agua. El objetivo era confinar el fuego, pero resultaba muy complicado porque el humo, las calorías y los gases calientes iban por dentro de la estructura metálica, los forjados de madera y los falsos techos. Hablamos de miles de metros cuadrados”.
El bombero asegura que el comportamiento del incendio fue excepcional incluso para los profesionales más experimentados. “Lo que nos hemos encontrado allí no lo habíamos visto nunca”, reconoce.
Aunque el siniestro parecía controlado durante la mañana del lunes, el fuego volvió a reactivarse por la tarde, especialmente en la última planta, obligando a reforzar el operativo con nuevas dotaciones. En palabras del portavoz, "se reavivaron las llamas mientras los bomberos seguían echando agua". El calor almacenado en lugares donde no se veía, horas después, volvió a prender. Había, además, riesgo de colapso.
30 horas de lucha: “Con los medios que tenemos, poco más podíamos hacer”
Durante las labores de extinción trabajaron hasta seis dotaciones con autoescalas, autobombas y camiones nodriza.El incendio no se dio por extinguido hasta las 10:30 horas del martes, más de 30 horas después del primer aviso. El bombero al frente del sindicato admite que, tras una tragedia de este tipo, siempre surge la reflexión sobre si era posible actuar de otra manera: “A toro pasado siempre pensamos qué podíamos haber hecho. Pero con el personal y los medios que tenemos, poco más”. Y, a renglón seguido, se cuestiona si "habría que haber roto todos los techos y todas las plantas desde el principio". "No lo sabemos. Eso tiene que atacarse desde la prevención y el diseño”, sostiene.

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