TANA RIVERA ELIGE PARA EL ROCIO LA BATA INSPIRADA EN EL TRAJE DE FLAMENCA MÁS BONITO DE ROCIO PERALTA QUE EUGENIA MARTINEZ DE IRUJO LUCIÓ EN LA FERIA DE ABRIL
SEMANA
En los armarios de las mujeres de los Alba hay vestidos que no se guardan en trasteros, sino que se recuerdan. Y algunos, además, tienen segunda vida sin necesidad de repetirse al pie de la letra. Eso es lo que ha ocurrido con el último look de Tana Rivera en el Camino del Rocío, una elección que no solo habla de moda rociera, sino de memoria familiar, de guiños entre madre e hija y de la habilidad de Rocío Peralta para traducir un mismo universo estético en códigos muy distintos. Porque no es lo mismo vestir para la Feria de Abril que vestir para andar hacia la aldea de El Rocío.
Tana ha elegido una bata rociera que remite de forma muy clara a uno de los diseños más recordados que llevó Eugenia Martínez de Irujo hace unos años en la Feria de Abril: aquel traje de flamenca naranja, con lunares amarillos, volantes generosos y vivos en color buganvilla, firmado también por Rocío Peralta. El parecido no es exactamente literal, y ahí está precisamente su encanto. No es una copia exacta, como el traje de corto que estrenó hace unas semanas inspirado en su abuela, Cayetana de Alba, es más bien una adaptación.
Tana Rivera se inspira en su madre Eugenia Martínez de Irujo para hacer el Camino del Rocío
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Tana Rivera triunfa con su look en El Rocío con una bata que bien podría ser de Eugenia
La bata de Tana recoge el testigo de color, el espíritu alegre, la cadencia de los volantes y ese contraste de ribetes que convertía el diseño de Eugenia en una pieza inolvidable, pero lo lleva al terreno del camino: un patrón completamente distinto, que dialoga más con la funcionalidad rociera y menos con las batas de cola.

Tana Rivera elige para El Rocío la bata inspirada en el traje de flamenca más bonito de Rocío Peralta que Eugenia Martínez de Irujo lució en la Feria de Abril
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Del mantoncillo al 'piquillo de romería'
El vínculo entre ambos looks se palpa con solo mirar los dos diseños. El naranja manda en los dos casos, aunque en Tana aparece en una versión más coral, suavizada por lunares blancos y por una estructura menos ceñida. En Eugenia, el traje de flamenca jugaba con una intensidad más solar y vitaminada: naranja encendido, lunares amarillos y volantes con vivos magenta. En Tana rebota ese eco cromático, pero lo hace suyo con una bata rociera de caída más cómoda, rematada también por volantes escalonados y ribetes morados que recuperan la música visual del original.

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