AHORA GRANADA / El homenaje de Pinos Puente para dar a Paco "el lugar que se merece"
Entre el recogimiento y el desconsuelo, la Iglesia de la Consolación se llena de centenares de familiares, amigos, allegados y vecinos para recordar al trabajador fallecido en la fábrica de aceite hace ahora dos semanas

"Ha salvado al pueblo de una explosión mayor y queremos que todo el mundo se entere". Pinos Puente ha homenajeado entre el recogimiento y el desconsuelo a Paco 'El Huevo', el trabajador fallecido hace ahora dos semanas en la fábrica de aceite para darle "el lugar que se merece", en una cita que llenó la Iglesia de la Consolación del municipio y que ofició el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo.
Con el suceso aún muy presente y visiblemente emocionados, cientos de amigos, allegados y vecinos arroparon de la mejor manera que supieron a los familiares de Paco, eternamente agradecidos por el cariño recibido desde que la madrugada del pasado 17 de agosto el accidente truncó sus vidas.
Una imagen de Paco fue protagonista durante toda la misa en el interior del templo, en el que Cristina, Bonet y Francis, violinista, pianista y solista; engrandecieron el momento con interpretación de piezas como 'Aleluya cohen', 'Cerca de ti Señor' o 'Ave Maria Schubert'.
La sencillez del acto, con absoluto respeto por los presentes, fue la nota predominante con la que recordar la figura del "valiente y héroe", de un "hombre muy bueno, complaciendo a todos, diciendo sí a las necesidades de los demás".En la cita, el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, acompañado del párroco actual de la iglesia, Jesús Ramírez; y el que lo fue durante 15 años, Antonio Hernández; trató de consolar a los presentes con su homilía, en una intervención en la que se unió a la "desgracia de Pinos Puente", en la que Paco "dejó una huella, salvar vidas dejando la suya propia para evitar una explosión que hubiera sido catastrófica".
"También es el momento de la justicia, que se sepan las causas y se eviten este tipo de situaciones en el futuro, Granada lleva muchas muertes laborales", esgrimió Gil Tamayo, quien lamentó que a veces no se invierta en seguridad laboral y reivindicó la necesidad de que se "depuren responsabilidades".
"Bravo, Paco"
El único momento en el que la solemnidad y el recogimiento se 'rompió' fue con la salida del arzobispo y los sacerdotes del altar mayor de la iglesia, entonces uno de los presentes gritó "¡bravo, Paco, siempre con nosotros!" y una sonora ovación fue protagonista para brindar allá donde esté el sentido homenaje a su vecino.
"Paco era una grandísima persona, con todo el mundo se llevaba bien, no era de discutir con nadie", recuerda Manuel Heredia, uno de sus amigos que con la emoción recuerda a su confidente, al que siempre trató de ayudar en sus momentos difíciles. Esbozando una sonrisa recuerda cómo Paco le obligó a ir al gimnasio al que se habían apuntado hace solo dos semanas.
Su pérdida, como al resto de familiares y amigos, le deja "muchas cosas por hacer juntos y a superar obstáculos", pero parte del consuelo que les queda, si es que ahora mismo es posible, es que Paco "no iba a dejar tirado a nadie". De hecho, relata Heredia, hace poco más de un mes también "salvó a un muchacho" en otro accidente en la fábrica, al quedar atrapado por una cinta: "Paco se fue a la taquilla, cogió una navaja y paró la fábrica para liberarlo".
Su moto, con la que sin ir más lejos participó en un acto solidario de Cáritas Pinos Puente hace unos meses, también fue 'testigo' del homenaje a las puertas de la Iglesia, en donde sus seres queridos hicieron 'rugir' el motor con un golpe de gas y 'ráfagas al cielo', la forma en la que se recuerda a los motoristas fallecidos.
Este no será el último homenaje a Paco, quienes quieren que se le recuerde de por vida han iniciado el movimiento para, con el Ayuntamiento de Pinos Puente, encontrar un sitio donde, para siempre, su acción heroica no caiga en el olvido, aunque será difícil que el municipio metropolitano borre de su recuerdo lo sucedido.
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