HUELVA INFORMACION / EL 80% DE LOS ATAQUES A SANITARIOS EN HUELVA SE PRODUCEN CUANDO NO HABIA VIGILANTE DE SEGURIDAD /
Los sindicatos de la provincia llaman a la educación sanitaria de la población y exigen vigilancia permanente en los centros sanitarios más conflictivos
Salud responde que ha incrementado las rondas de vigilancia en zonas más sensibles e insiste en que tiene activas cerca de 3.000 medidas disuasorias en el territorio
Una catana en consulta, amenazas de muerte y hasta puñetazos: La lista negra de las agresiones a sanitarios de Huelva en lo que va de año
Las recientes agresiones a un médico en San Juan del Puerto y a una doctora en La Palma del Condado -física y verbal, respectivamente- ponen sobre la mesa nuevamente la preocupación por la violencia sufrida por los sanitarios. De hecho, los diferentes sindicatos de la provincia de Huelva convocaron estos últimos días sendas concentraciones en los centros de salud de dichas localidades para pedir el cese de unos ataques que, en ningún caso, tienen justificación.
El informe de la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales de Andalucía recoge al menos 16 agresiones sufridas por personal del SAS en el primer semestre del año, de las que cuatro fueron físicas. Episodios que no son hechos aislados y que denuncian desde el sector y las diferentes centrales sindicales, que achacan esta problemática a la falta de educación sanitaria pero, sobre todo, "a la ausencia de vigilancia permanente en los centros de salud", coinciden en declaraciones a esta Redacción. "Más aún en aquellos considerados conflictivos en relación al número de ataques presenciados", añaden.
El referido informe recoge que solo en tres de los 16 ataques había un vigilante de seguridad, dos de ellos en el centro de Los Rosales y otro en el de Lepe. En este sentido, cabe destacar que en uno de los casos del centro de salud de la capital la vigilante fue amenazada también, mientras que en el otro retuvio a un paciente que comenzó a insultar a una enfermera porque no le daba una dosis de metadona fuera de su horario. En el caso de Lepe, el vigilante actuó en un caso de un paciente que, descontento, amenazó a una médica.
Sobre la presencia de seguridad en los centros, la delegación de Salud y Consumo responde que se ha incrementado la frecuencia de las rondas de los vigilantes de seguridad en las zonas especialmente sensibles; así como que "se han establecido visitas con los cuerpos y fuerzas de seguridad a los centros para adoptar acciones preventivas y recabar las opiniones de profesionales y cargos intermedios".
Una respuesta que no convence al Sindicato Médico, que denuncia que "pese a demandar un vigilante en los centros de mayor riesgo se ignora, y hay que tener en cuenta que el factor disuasorio de primer orden es la presencia física de efectivos de seguridad en los centros sanitarios", explica Jesús Cordobés, delegado de Prevención de Riesgos Laborales.
A este respecto, el secretario provincial de Satse Huelva, Antonio Pérez Falcón, señala que "hemos pedido un estudio de los puntos más conflictivos para saber cuáles son los centros y casos más afectados", a lo que Salud señala que una comisión multidisciplinar estudia trimestralmente todos los casos "proponiendo acciones de mejora conjuntas", algo que al Sindicato Médico "no nos consta pese a haber pedido los resultados". Seguidamente, prosigue Pérez Falcón, "vemos necesaria que se hagan campañas de educación sanitaria a la población, pero también que se pongan medidas disuasorias como más botones antipánico y, sobre todo, vigilancia de seguridad permanente porque podrían evitar muchos ataques". Igualmente, entiende también "que las sanciones actuales deben endurecerse para que sean un freno a esta lacra", así como también incide en la necesidad "de cubrir las plantillas para evitar unas demoras que los usuarios no entienden y pagan con los profesionales que no tienen culpa de nada y hacen su trabajo lo mejor que pueden".
"El ciudadano cree que agredir sale gratis"
De la misma opinión es el secretario del sector de Sanidad de CSIF, César Cercadillo, quien critica que el paciente "agreda al primero de turno cuando se enfada al llevársele la contraria en algo en lo que no está de acuerdo. Algo que puede ser incluso más habitual en verano porque faltan profesionales". Cercadillo añade que "con las sanciones actuales, que tardan mucho y no son de tanto calado, el ciudadano cree que agredir sale gratis", al tiempo que insiste en la "vigilancia permanente, pues casos como el de Lepe demuestran que con vigilante de seguridad se reducen las agresiones". A su vez, también ve necesarias "campañas de respeto al sanitario y de educación para la población".
En relación a las sanciones, la delegación de Salud recuerda que la agresión física o intimidación grave contra profesionales sanitarios en el ejercicio de su función pública es considerada delito de atentado por los tribunales de justicia, "y así se están dictando sentencias con penas que oscilan entre los 12 meses y los tres años de prisión". De hecho, aseguran, durante 2024 los letrados del SAS han realizado en la provincia de Huelva nueve asistencias a profesionales agredidos, logrando dos sentencias condenatorias, una de ellas tipificada como delito de atentado.
"Algún día pasaró alga más grave todavía", predice el secretario de Salud de UGT Huelva, Jesús Tormo, que señala que "la Consejería sigue sin reconocer los acuerdos que firmamos para mejorar la atención ciudadana, pero claro...a la consejera no le agreden". "La sanidad pública y la atención sanitaria a la ciudadanía se ha ido deteriorando con más de 45.000 pruebas diagnósticas pendientes en Huelva, más de 50.000 citas pendientes de consulta de especialidades médicas...¿cómo no va a haber agresiones a quienes están en primera línea si la ciudadanía está harta de esperar para ser atendida?", se pregunta, no sin insistir en que, pese a ello, la agresión "no tiene excusa". En definitiva, para Jesús Tormo las soluciones pasan por "una atención sanitaria ágil con más personal y mejores condiciones, y más medidas de seguridad, además de sanciones adecuadas".
Cerca de 3.000 medidas de seguridad aplicadas en Huelva, según Salud
Por su parte, en declaraciones a este periódico Salud reafirma su "condena a cualquier tipo de agresión, ya sea física o verbal, a los profesionales sanitarios en el ejercicio de su actividad" e insiste en que este tipo de actos violentos "no se pueden justificar bajo ningún concepto". En este sentido, ponen en valor las últimas medidas para frenar estos ataques en los diferentes centros sanitarios, contando en estos momentos con "2.875 medidas de seguridad de distinto tipo, como son las 109 cámaras de seguridad, 295 timbres en consulta, 47 consultas comunicadas con interfonos, 1.061 teléfonos en consultas, 57 salidas alternativas, 475 alarmas individuales y 831 terminales en puestos de trabajo en consultas con el software antipánico instalado, entre otras". Entre ellas, añaden, destaca "el esfuerzo en los últimos meses en la adquisición de nuevos dispositivos de alarma individuales priorizando los servicios de Urgencias y los centros de mayor incidencia".
Ponen de manifiesto también la colocación de cartelería informativa sobre repercusiones por agresión a personal de la sanidad, mientras que destacan "el plan de mejoras en los equipos de seguridad pasiva de los centros sustentado en la revisión, reparación y mejora de los sistemas de video vigilancia existentes y la ampliación de estos a los centros donde no existían o eran insuficientes". A su vez, "se han revisado los botones antipánico, estando previsto la realización de simulacros de funcionamiento", complementan desde la delegación.
Medidas que "son a todas luces insuficientes" para el Sindicato Médico, que lamenta, junto al resto de centrales sindicales, que los sanitarios "acudan a su puesto de trabajo con miedo porque, recordamos, así no pueden ofrecer una atención sanitaria de calidad en esas condiciones".
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